Las ventajas de la incomodidad

Si uno le pregunta a una persona que no hace ejercicio por qué no lo hace, te puede responder cosas como: “porque no tengo tiempo”, o tal vez “porque nunca me ha gustado”.

Pero en el fondo se trata de no perturbar la comodidad que tienen hasta ése momento. No quieren que su agenda semanal sea cambiada, no quieren sentir sensaciones corporales que son nuevas y casi siempre incómodas.

En general nos gusta la comodidad, quedarnos con lo que estamos acostumbrados y tratamos de evitar el cambio.

Pero tanto el cambio como la incomodidad tienen sus ventajas.

El cambio obliga a nuestro cuerpo adaptarse a la nueva situación. El exponerte en dosis adecuadas a la incómoda sensación de hacer ejercicio, hace que una vez que termines de hacerlo, te premie con una sensación de bienestar general.

La diferencia entre los que recién empiezan a hacer ejercicio y los que llevan años haciéndolo, no está en que sientan menos incomodidad, sino que el que incorpora ejercicios regulares a su vida, empieza a manejar la incomodidad de manera nueva, de una manera cómoda.

Es algo simple pero difícil para muchos, pero no imposible. Todos tenemos la capacidad de sentirnos cómodos en la incomodidad. Los esquiadores se lanzan montaña abajo, los buceadores se meten en agua frías, porque conocen las ventajas de estar incómodos.

-Pável Sáenz