Cuando te enfrentas a ti mismo

Entrar en terrenos desconocidos es incómodo porque buscamos la seguridad una y otra vez. Queremos todo tipo de comodidades, queremos evitar el riesgo. Cuando no hay riesgo, es más cómodo, el problema es que no así no se puede avanzar.

Nos cuesta mucho salir de ése esquema.

Lo bueno es que hay otra opción, de vez en cuando podemos entrar en terrenos nuevos, y pisar terrenos nuevos empuja nuestro umbral. Nuestro umbral físico, mental y emocional progresa con esa actitud mental.

Y desde ahí, se abre un camino a un destino más óptimo.